En la industria de procesamiento de aceites vegetales, elige entre calentar o no los granos antes de la prensa puede marcar la diferencia entre un producto básico y uno premium. La selección correcta del método —caliente o frío— no solo afecta la calidad del aceite, sino también la eficiencia energética y la rentabilidad a largo plazo.
El prensado en caliente (thermal pressing) implica calentar los granos hasta entre 70–90°C antes de la extracción. Este proceso mejora la fluidez del aceite y aumenta la recuperación, llegando a niveles del 92–95% en soja. Sin embargo, puede degradar compuestos como antioxidantes naturales y ácidos grasos insaturados.
Por otro lado, el prensado en frío mantiene temperaturas por debajo de 40°C. Ideal para aceites gourmet como el de girasol o almendras, este método preserva aromas, nutrientes y color natural. Aunque la eficiencia es menor (alrededor del 80–85%), su valor añadido justifica el costo adicional para mercados premium.
| Método | Recuperación de aceite (%) | Calidad del aceite | Consumo energético |
|---|---|---|---|
| Prensado en caliente | 92–95% | Baja en antioxidantes | Alto (~1.8 kWh/kg) |
| Prensado en frío | 80–85% | Alta en nutrientes | Bajo (~1.1 kWh/kg) |
Los fabricantes que buscan equilibrar costos y calidad suelen usar una combinación híbrida: prensado en caliente para materias primas como soja o colza, y en frío para productos especializados como aceite de oliva virgen extra o semillas de chía.
La clave está en la integración de equipos modernos. Por ejemplo, las prensas hidráulicas de última generación —como las desarrolladas por Penguin Group— reducen el consumo energético hasta un 30% gracias a sistemas de control automático de presión y recirculación térmica. Además, ofrecen mayor estabilidad operativa, lo que reduce tiempos muertos y aumenta la disponibilidad de línea.
Un caso real: una planta en Argentina logró aumentar su producción diaria de 12 toneladas a 16 toneladas tras reemplazar su equipo antiguo con una prensa eficiente. El cambio permitió mantener la temperatura constante durante el prensado en frío, mejorando tanto la calidad como la consistencia del producto final.
Además, la automatización del sistema de filtrado post-prensado ayuda a minimizar pérdidas y asegurar un aceite claro, libre de partículas. Esto es especialmente crítico si tu objetivo es exportar a mercados europeos o asiáticos donde los requisitos de pureza son estrictos.
El camino hacia una producción más limpia, eficiente y rentable ya no es teórico. Es real, medible y accesible para cualquier empresa que quiera liderar en el mercado global de aceites vegetales.