En la industria alimentaria global, el proceso de prensado de aceites vegetales no solo determina la calidad del producto final, sino también el impacto ambiental y la eficiencia operativa. Según estudios recientes de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), una planta de prensado bien optimizada puede reducir su consumo energético hasta un 25% sin afectar la producción ni la calidad del aceite.
El prensado térmico (caliente) implica calentar la semilla antes del procesamiento —típicamente entre 70–90°C— lo que mejora la extracción de aceite pero puede afectar los compuestos volátiles y antioxidantes. Por otro lado, el prensado frío (≤40°C) preserva mejor el valor nutricional y el sabor, ideal para aceites como el de girasol o almendras destinados a mercados premium.
| Parámetro | Prensado Térmico | Prensado Frío |
|---|---|---|
| Rendimiento (%) | 85–92% | 75–85% |
| Temperatura de entrada (°C) | 70–90 | ≤40 |
| Valor nutricional | Moderado | Alto (vitamina E, ácidos grasos esenciales) |
Según datos de ingenieros de plantas en México y España, el uso de prensas de tornillo con control térmico preciso puede aumentar la eficiencia energética en un 15–20% frente a modelos antiguos. Esto se traduce directamente en menores costos operativos y mayor competitividad en mercados como Europa y América Latina.
La clave está en la integración de tecnologías modernas. Por ejemplo, el uso de recuperadores de calor residual en sistemas de prensado puede reutilizar hasta 30% del calor generado durante el proceso, reduciendo la necesidad de combustible adicional. Además, la automatización del control de presión y temperatura permite evitar picos innecesarios de energía.
Un caso real de una fábrica en Argentina mostró una reducción del 22% en su factura eléctrica tras implementar sensores IoT en sus líneas de prensado. El retorno de inversión fue alcanzado en menos de 12 meses.
El futuro del sector está en la adaptabilidad: máquinas inteligentes, procesos personalizados según la materia prima y una estrategia clara de sostenibilidad. Las empresas líderes ya están adoptando estas prácticas no solo por cumplir normativas ambientales, sino porque los compradores internacionales exigen más transparencia y responsabilidad.