La industria del aceite vegetal se enfrenta a una decisión crítica en la selección del método de prensado: extracción en caliente para maximizar el rendimiento, o extracción en frío para preservar la calidad del producto final. Este análisis técnico está dirigido a responsables de operaciones y compradores del sector, especialmente en mercados internacionales donde las normativas y preferencias sobre calidad y sostenibilidad difieren.
Prensado en caliente implica calentar la semilla oleaginosa (soja, colza) entre 80°C a 105°C antes o durante la extracción. Este proceso mejora notablemente el rendimiento de aceite, alcanzando extracciones del 95-98%, gracias a la ruptura eficiente de las células oleaginosas. Sin embargo, el calentamiento puede causar una ligera pérdida en compuestos sensibles, como antioxidantes y vitaminas, afectando el perfil nutricional.
En contraste, el prensado en frío se realiza a temperaturas inferiores a 50°C, conservando al máximo las propiedades naturales del aceite, como sabor, aroma y contenido de fitonutrientes. El rendimiento es inferior, comúnmente alrededor del 70-80%, lo que incrementa los costos por tonelada procesada pero ofrece aceites de alta calidad, muy demandados en mercados premium.
| Aspecto | Prensado en Caliente | Prensado en Frío |
|---|---|---|
| Temperatura de proceso | 80°C – 105°C | < 50°C |
| Rendimiento de aceite | 95% – 98% | 70% – 80% |
| Calidad nutricional | Reducción moderada de antioxidantes | Conservación máxima de nutrientes y aroma |
| Costo energético | Mayor (calentamiento y secado) | Menor |
| Aplicaciones típicas | Aceites industriales, logística a gran escala | Aceites orgánicos, mercados gourmet y saludables |
Tanto la soja como el tipo de colza poseen características físico-químicas distintas que condicionan la elección del método. La soja, con un contenido medio de aceite del 18-21%, suele beneficiarse del prensado en caliente para maximizar salida, especialmente en mercados con enfoque en volumen.
En cambio, la colza, con aproximadamente 40-45% de aceite, es ideal para prensado en frío cuando el mercado final demanda aceites con alta calidad sensorial y valor agregado, como la Unión Europea o Japón. El enfoque "por materia prima" debe combinar evaluación técnica con análisis del perfil demandado en cada destino.
La presión regulatoria y la demanda de consumidores por productos sostenibles impulsan mejoras técnicas para reducir el consumo energético y emisiones. En el prensado en caliente, la recuperación térmica y optimización del secado limitan el uso de combustible fósil. Por otro lado, los equipos de prensado en frío modernos incorporan motores de bajo consumo y sistemas hidráulicos inteligentes.
Incorporar tecnologías de monitorización en tiempo real permite a los responsables de planta ajustar parámetros dinámicamente, logrando un balance óptimo entre rendimiento, calidad y consumo energético.
Un ingeniero jefe de una planta en Brasil reportó que la transición a prensado en frío para aceites orgánicos incrementó los costos operativos en un 12%, pero permitió acceder a nichos de mercado con un 25% de margen adicional. En contraste, una empresa de gran volumen en EE.UU. mantuvo prensado en caliente, optimizando el proceso con intercambiadores de calor, consiguiendo un ahorro energético de 18% anual.
Estos testimonios subrayan la importancia de una evaluación completa que contemple no sólo variables técnicas sino también condiciones de mercado, normativas locales y tendencias de consumo.